En PINEARQ disponemos de un decálogo de criterios  de diseño que se aplican en todos los proyectos que realicemos y que sean el reflejo de nuestro compromiso ético y profesional por ofrecer la singularidad a partir de la combinación de valores como la Experiencia, la Empatía y de exigencias como la Sostenibilidad y el uso de Tecnologías Avanzadas.
Estos criterios determinan la idea y posterior materialización del proyecto para conseguir edificios con una formalización arquitectónica clara, funcional y singular.  Son los diez conceptos que se explican seguidamente y que si bien son principios básicos que parecen evidentes, su aplicación en los edificios públicos de altas prestaciones resulta compleja.

La persona, centro y medida del edificio
Una arquitectura con contenidos, al servicio de la funcionalidad y el confort de los usuarios y de los profesionales.

Un proyecto de edificio para un lugar
El edificio integrado en su entorno inmediato, donde paisaje y construcción conforman el lugar respetando los parámetros medioambientales.

 Un complejo hospitalario compuesto por diferentes edificios
El edificio del futuro con espacios humanizados relacionados con su entorno, como ciudades donde se combina investigación, docencia y atención sanitaria.

Unos espacios diversificados y personalizados
Un diseño interior de los espacios diversificados, diferenciados por usos, por áreas funcionales, por niveles, etc... para posibilitar un espacio apropiable por parte de los usuarios, lejos de la monotonía y la desorientación de los grandes edificios.

La naturaleza dentro del edificio
El verde, los árboles y los espacios exteriores como elementos de configuración de unos espacios interiores relajantes y tranquilos.

La luz natural
El acceso de la luz natural a los espacios interiores, la luz natural como terapia, como elemento de confort.

Confort y calidad ambiental
El diseño del edificio para conseguir gran parte del confort y calidad ambiental a través de estrategias como elementos de control de la luz natural, de sistemas de ventilación natural, de aislamiento térmico y acústico o de la gestión integrada y eficiente de las instalaciones.

La flexibilidad funcional
El edificio tiene que evolucionar y adaptarse de forma fácil a los cambios de necesidades que surgen con el paso del tiempo.